CHISMES DE LA COLONIA
Una anécdota del año 1780 alrededor del clero es resaltante. Por entonces se desarrollaba la fiesta de Semana Santa con gran solemnidad en Huancavelica y para la homilía de la misa de Corpus en la iglesia matriz de San Antonio el cura fray Casimiro Navarrete estaba destinado para oficializarla. Sin embargo el padre en cuestión nunca apareció en la ceremonia prevista y no fue hasta tres días después del Jueves Santo que regresó a su convento. El guardián de la orden, fray Andrés de Talamantes, lo encerró, con su rosario, en el calabozo que existía debajo del campanario de la iglesia, permitiéndole ingerir solamente pan y agua. Transcurridos seis días de penitencia lo encontraron suspendido de una viga. Navarrete se había ahorcado. Muchas fueron las historias que se tejieron entre la población, siempre dada a la malintencionada opinión e inclusive, don Ricardo Palma, recogiendo este acontecimiento de la Villa, dio lugar a una de sus «Tradiciones», dorándola en verbo, de conjeturas y no menos suposiciones anticlericales para satisfacer el morbo de sus lectores.

He leído la tradición de Ricardo Palma sobre este tema, y le creo a él, porque todas sus tradiciones están basadas en hechos reales y documentados.
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